LA ALMENDRA: "La reina de las perlas crujientes"

Las maravillosas almendras, con su delicioso y delicado sabor, son reconocidas como uno de los frutos secos más nutritivos y beneficiosos para la salud. Ayudan a prevenir muchas enfermedades y con poca cantidad el organismo obtiene mucha energía.

A diferencia de sus parientes de la familia de los frutos secos, posee otras dos buenas cualidades;  una es que, a pesar de ser altamente proteica, al ser metabolizada es alcalinizante, ya que su contenido es rico en minerales alcalinos. La otra cualidad es que su digestión es más rápida.

 

Nutritivamente es una fuente de fenilalanina, un aminoácido que ayuda al cerebro a producir dopamina, adrenalina y noradrenalina. Es una gran aliada para mejorar la memoria y superar estados depresivos. Contiene todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita para fabricar cualquier tipo de proteína que precise. Es uno de los frutos secos más ricos en calcio, 50g de almendras contienen más calcio de más biodisponibilidad que 1kg de carne. Destaca su contenido en potasio, fósforo, magnesio, hierro, silicio y otros oligoelementos; también en omega 3 y otras grasas y en vitaminas B-2 y B-3.

 

Gracias a su fibra soluble e insoluble, protectora del colon y el intestino, son sumamente adecuadas para el sistema nervioso e intestinal; regulan el azúcar y el colesterol; son muy tolerables por el hígado y ayudan en la digestión, siendo muy saludables y nutritivas para los niños y para los adultos de todas las edades.

 

La almendra es ideal para elaborar una deliciosa y nutritiva bebida llamada leche de almendras. Si mezclas con agua las almendras crudas, peladas y molidas a razón de 1 a 4 ó 6 y filtras la masa, ya podrás disfrutar de esta sana y nutritiva bebida. Si quieres darle un toque exótico, puedes añadir un poco de canela de Ceylán, que además también le aportará sus magníficas cualidades. Siempre será mejor prepararla fresca uno mismo que la envasada ya que, aparte de que normalmente se hace con muy pocas almendras, puede haber sido pasteurizada para que se conserve, lo que conlleva la consiguiente pérdida y transformación nutricional originaria. También hay que evitar el preparado concentrado de almendra que viene envasado en botes y que se usa diluyéndolo en agua para hacer la leche ya que, aparte del proceso de concentración y esterilización al que ha sido sometido, contiene gran cantidad de azúcar refinado que es muy perjudicial para la salud e incompatible con cualquier otro fruto seco oleaginoso, convirtiéndolo todo en una mezcla muy indigesta.

 

Las almendras pueden comerse solas o molidas en forma de harina que se añade a cremas frías o semicalientes, zumos de verduras o ensaladas. Si tienen que ser calentadas y para evitar que pierdan sus cualidades y mantengan intactos los nutrientes vivos, debería hacerse a una temperatura máxima de 45ºC. En todo caso, siempre es mejor utilizar la almendra cruda, pelada y sin añadirle azúcar. Para pelarlas simplemente hay que escaldarlas un momento en agua y la piel sale fácilmente.

 

Si las activas poniéndolas a remojo durante 12-24 horas, su digestión mejorará y su nutrición será más eficiente.

 

Si queremos emplearlas para sustituir los lácteos y sus derivados, una forma muy nutritiva de hacerlo es elaborando el llamado queso o paté vegano de almendras.

 

Siempre y cuando respetemos su compatibilidad química con otros alimentos, todas las variedades de almendras son altamente recomendables, pero debemos evitar el consumo de las amargas, ya que contienen cianina y ácido prúsico que es muy tóxico y comerlas tal cual nos las ofrece el almendro, es decir sin tostar, ni freír, ni salar, ni caramelizar con azúcares (garrapiñadas).

 

Combinan bien con:

Cereales, legumbres, patatas, hortalizas, ensaladas, tomates, limón y otros frutos secos, aunque siempre es mejor no mezclarlos.

 

Combinan mal con:

Plátanos, castañas, frutas frescas o secas, miel, azúcares, carnes, pescados, leche, queso y otros lácteos.

 

Las almendras son un alimento imprescindible en una dieta sana y equilibrada y, consumidas correctamente, pueden comerse en abundancia, ya que al ser el fruto seco por excelencia, puede abusarse de ellas sin que causen problemas de digestión.

 

“Disfruta de su majestad la almendra en cantidad y te aportará abundancia nutritiva”

 

¡Gracias almendro por tus perlas!

 

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