LA CASTAÑA: "Un aporte de vitalidad"

La castaña es el fruto del castaño y es altamente energética. Constituye un alimento ideal para el otoño, que es cuando la Naturaleza nos la ofrece, tanto para el ser humano como para los animales. “La energía ofrecida por los bosques”, eso se dice de ella en la leyenda sobre el ejército griego que, en el año 400, pudo sobrevivir gracias a los castaños silvestres.

 VALOR NUTRITIVO

Los principios activos de la castaña son muy parecidos a los de la patata: bastantes carbohidratos, fibra, buena proporción de aminoácidos y pocas grasas. Nutritivamente hablando aportan potasio, fósforo, calcio, magnesio, hierro y en menor cantidad zinc, manganeso y cobre. En cuanto a las vitaminas destacan la A, la C y las del grupo B, sobre todo la B-3 y la B-9, aunque su cocción implica cierta pérdida. Es un alimento ideal en caso de necesitar un gran aporte energético.

 

 

 

 

 

PROPIEDADES

Debido a su contenido en taninos son ideales para combatir la diarrea, aunque mucha cantidad de éstos pueden producir gases o molestias intestinales. Las castañas asadas y calientes protegen el bazo y el hígado. Refuerzan la musculatura, sobre todo la del pericardio que protege el corazón y que suele verse atacado por bacterias; en ese caso, la castaña produce un efecto limpiador. Por su composición son buenas para el cerebro, la relajación muscular y la piel. El castaño también nos ofrece una variada muestra de propiedades curativas en el empleo de sus ramas y hojas.

 

 


¿CÓMO CONSUMIRLA?

Para evitar ciertos problemas de gases o molestias intestinales, es conveniente almacenar las castañas recién recolectadas durante diez días para que baje su contenido en taninos y para que el almidón se transforme en azúcares de más fácil asimilación intestinal.Al igual que cualquier farináceo es químicamente incompatible con otros farináceos como son el plátano, los cereales, las legumbres… Al contener cierta cantidad de azúcar, también son incompatibles con los alimentos salados como son las verduras y con los oleaginosos como los frutos secos. En cambio, sí son compatibles con la fruta fresca.

Se pueden consumir crudas, ahora bien, dado que son farináceos, es decir, están compuestas de carbohidratos complejos, deberán masticarse hasta hacer con ellas una papilla para que la enzima ptialina salivar de la boca pueda actuar y realizar la primera descomposición de dichos carbohidratos.

Para dextrinar correctamente los carbohidratos contenidos en ellas y transformarlos en azúcares simples a fin de que sean más digeribles,  hay que cocer las castañas. Otra ventaja es que así la piel interna que las envuelve se desprende y son más fáciles de pelar.

Pueden consumirse asadas, para lo cual hay que hacerles un corte en la cáscara y removerlas a menudo para evitar que se quemen. Al consumirlas asadas y calientes, se aprovechan al máximo sus cualidades; en cambio, si se han quemado, producirán acrilamidas debido a la reacción de un azúcar con un aminoácido.

Se pueden hervir con sal tras haberles practicado también un corte en la cáscara y acompañarlas de verduras o hacer con ellas un sabroso puré.

También pueden cocerse con una planta carminativa como el anís para evitar flatulencias ya que, al hacerlo así, mejora su digestión y, al mismo tiempo, la especia le da un toque peculiar. Además, se les puede añadir un toque de canela de Ceilán que les aportará sus magníficas propiedades.

Otro modo de consumirlas es como crema de castañas, para tomar sola o como acompañamiento de frutas frescas en el desayuno, menos con plátano, que también es un farináceo y por lo tanto sería incompatible.

Finalmente, encontramos las llamadas castañas “pilongas”, que resultan de un proceso de elaboración muy típico de Galicia. Las auténticas son castañas peladas, cocidas y secadas, con lo cual su conservación es larga y prácticamente ya casi están listas para su consumo en seco o para su rehidratación. Con este proceso se consigue sacar el agua a fin de conservarlas, eliminar muchos taninos causantes de posibles molestias intestinales, conservar en gran parte sus nutrientes y transformar los azúcares complejos en simples.

Consumirlas como hemos visto, sin añadirles azúcar ni conservantes, será la mejor manera de saborearlas y obtener toda su fuerza energética y vital.

 

 “Un fruto que nos ofrece la Naturaleza como símbolo de su exuberancia nutritiva”

¡Gracias saludable castaña!

 

 

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