LA PATATA: "La gran reserva"

La patata es un tubérculo feculento rico en almidón, muy nutritivo y excelente alimento. Contiene gran cantidad de potasio y es rica en fósforo, vitamina C, ácido fólico y vitaminas del grupo B. Entre la piel y la pulpa contiene silicio y además aporta lisina y triptófano. Las variedades con más color también contienen antioxidantes.

 

Una gran reserva energética en forma de carbohidratos que se almacena por largo tiempo, eso es la patata.

Las patatas son tubérculos amiláceos comestibles que pertenecen a la familia de las solanáceas. La patata es conocida desde hace más de 8.000 años. Están muy extendidas, hay más de 5.000 variedades de diferentes colores y tamaños y son muy cultivadas por su gran valor nutritivo y porque su producción es muy generosa y la exigencia del suelo es escasa.

En 1782 se la bautizó como el pan de los pobres, al proponerse para solucionar el problema del hambre. Es el segundo alimento más consumido del mundo y es un magnífico sustituto del pan común.

 

 

VALOR NUTRITIVO Y PROPIEDADES

La patata es un tubérculo feculento que contiene gran cantidad de nutrientes y de almidón, el cual transformamos en energía, aunque carece de gluten, por lo que es un sustituto ideal para los intolerantes. Contiene gran cantidad de potasio, es rica en fósforo, vitamina C, ácido fólico, y vitaminas del grupo B. Ya en menor cantidad, contiene hierro y magnesio. Entre la piel y la pulpa contiene silicio, flúor y también aporta lisina y triptófano; las variedades con más color contienen antioxidantes. Es decir, es un alimento excelente.

Es muy recomendable tanto para los niños como para las madres lactantes gracias a su fácil digestión, su grado de nutrición excelente y porque es una gran productora de leche.

La patata rallada se aplica como cataplasma sobre las quemaduras. También va bien para la piel y el cutis, ya que el almidón que contiene posee propiedades emolientes y suavizantes para la piel. Aplicándola directamente sobre la piel, tanto rallada como en zumo, disminuye las inflamaciones, el acné, calma el dolor, desinflama las hinchazones, los golpes, las torceduras y también es cicatrizante.

 

Zumo de patata:

La patata contiene gran cantidad de agua fisiológica cargada de nutrientes y con grandes propiedades. El zumo de la patata cruda recién exprimida, es un magnífico paliativo de la acidez de estómago y también calma la espondilitis que se origina a causa del deterioro de los discos intervertebrales.

Las patatas crudas con piel contienen más cantidad de vitaminas C y B6 y más potasio y demás minerales. Parte de la vitamina C se pierde con la cocción, mientras que una patata cruda de tamaño medio ­­—150g—, contiene unos 27mg de vitamina C, que es casi la mitad de la cantidad diaria recomendada.

Pero como comerlas crudas es indigesto y a fin de aprovechar estas cualidades al máximo, puede hacerse zumo con ellas. El zumo de patata es beneficioso para muchas disfunciones como son los trastornos estomacales, la gastritis, las úlceras, los problemas de piel, el azúcar en sangre, las anomalías del sistema inmune, la anemia…

Este zumo hay que tomarlo con moderación y diluido en un poco de agua. En el tratamiento de las úlceras de estómago y duodeno se aconseja tomar 50ml de zumo de patata en ayunas y también media hora antes de la comida y de la cena.

 

Como somnífero:

Comer una papa antes de ir a la cama ejerce una acción sedante natural que ayuda a conciliar el sueño. Si comes una patata ecológica con piel hervida o al horno y simplemente aliñada unas 3 horas antes de irte a dormir, te inducirá a tener un dulce y relajante sueño. El cuerpo utiliza el triptófano para producir serotonina, la sustancia química del cerebro que provoca que uno se sienta feliz y relajado.

La Ph.D. Kathleen DesMaisons, autora del libro “Patatas no Prozac”, dice de ella:

“La patata cambia la química del cerebro y crea una respuesta de la insulina que afecta el movimiento del aminoácido triptófano de la sangre a tu cerebro. Tu cuerpo utiliza el triptófano para producir serotonina, la sustancia química del cerebro que te hace sentir meloso y feliz. La serotonina también te ayuda a simplemente decir no a los dulces y otras cosas al poner freno en tu impulsividad".

"Si usted se come una patata horneada con la piel y un snak antes de acostarse, usted pondrá la bioquímica en movimiento para lograr que el triptófano en su cerebro fabrique serotonina. He ahí una alternativa al Prozac”.

Las directrices de la Dra. DesMaisons son bastante simples: comer una patata con la piel (puré, al horno, asadas) 3 horas antes de irse a la cama sin acompañarla con una proteína. Algunas buenas opciones para acompañarla son el aceite de oliva, la mostaza, las especias, el ajo… La patata no tiene que ser grande y pueden usarse cualquier variedad, aunque sí son preferibles las alargadas o la yukón oro.

El consumo de patatas por parte de personas con niveles bajos de serotonina antes de acostarse, puede provocar en ellas sueños alterados, dolor de cabeza o sensación de resaca. Eso es una señal para reducir el tamaño de la porción a tomar. Cuanto mayor sea la porción, más potente será el disparo de serotonina. Lo más adecuado es empezar con una cantidad pequeña hasta sentirse relajado, en buen estado de ánimo y que se duerma bien. El objetivo es conseguir que el cuerpo regule el nivel de serotonina adecuado para sentirse lo mejor posible. Por otra parte, es el somnífero más natural que puedas tomar.

 

Como tisana:

 

La tisana de patata es sumamente suavizante y calmante. Es muy útil para combatir la prostatitis, la nefritis y las alteraciones de la vejiga, de los ovarios… Hierve una patata y una cebolla cortadas finamente y unos trozos de raíz de regaliz. Cuélalo y toma una taza grande cada hora o cada media hora en ayunas antes de las comidas.

 

Como limpiador:

El agua que queda después de hervir las patatas también es un excelente limpiador de los objetos de cobre y de plata.

¿CÓMO CONSUMIRLA? 

 Siempre se comerá bien cocida, es un farináceo y hay que dextrinarlo para que pueda ser asimilado correctamente por nuestro sistema digestivo. En lo posible, se consumirá también su piel para así aprovechar al máximo sus nutrientes; para ello también es muy beneficioso aprovechar el agua de cocción, ya que contendrá gran parte de algunos nutrientes, como el valioso potasio. Preferentemente, se consumirán de origen ecológico.

Una de las mejores formas de beneficiarse al máximo de sus cualidades nutritivas, es cociéndolas al vapor. Al hervirse pierden nutrientes en el agua de cocción, aunque esa agua siempre puede usarse para consumirla en forma de puré.

Deberíamos evitar comerlas fritas en cantidad o a menudo ya que, al ser sometidas a altas temperaturas de cocción con el aceite, producen las tóxicas y muy nocivas acrilamidas, que son fruto de la mezcla entre un carbohidrato —azúcar glucosa—, un aminoácido —la asparagina— y la alta temperatura.

 

Con piel:
Tomarlas con piel, bien lavadas y ecológicas, nos proporcionarán silicio, un beneficioso oligoelemento. Al ser hervidas con la piel, parte del potasio y el silicio pasarán al agua y ésta puede emplearse para hacer una nutritiva sopa, una crema o un puré.

 

Compatibilidad química:

Al tratarse de un feculento, deberemos evitar mezclarlas con cualquier otro feculento o farináceo y con frutas ácidas. Lo ideal es combinarla tanto con verduras como con frutas dulces, uno de los dos a la vez, menos con el plátano, ya que éste es otro feculento, al igual que el pan, los cereales y las legumbres.

Un plato muy habitual y a la vez inadecuado es el arroz con patatas o las lentejas con arroz y patatas, ya que todos son farináceos e incompatibles entre sí. Hay que consumir uno solo en cada ingesta. Los mejores complementos para cada uno de ellos son las verduras en abundancia, más que las incompatibles mezclas entre feculentos.

Recordad que, como cualquier otro farináceo, tiene que estar bien cocido y hay que ensalivarlo bien antes de ingerirlo, para que tanto la temperatura como la enzima ptialina actúen y comience a dextrinarse el almidón.

PRECAUCIONES

Observaremos ciertas precauciones a la hora de comprar y consumir este maravilloso almacén nutricional. Sería una lástima desestimar este completo tubérculo por prejuicios o por falta de información.

Principios tóxicos de las solanáceas:

Como hemos dicho, la patata es de la familia de las solanáceas. Todas las variedades de esta familia poseen un alcaloide llamado solanina, que tomado en cantidad es tóxico. La planta de la patata contiene bastante cantidad de ella, por lo que es intoxicante. El tubérculo que forma, es decir la patata, contendrá solanina cuando adquiera la misma adquiera una tonalidad verdosa, lo que nos indicará que contiene una alta cantidad de solanina que se ha desencadenado cuando se ha sometido a la patata a una continuada exposición a la luz y al calor. Otra parte donde la solanina también está presente es en la zona de los ojuelos cuando éstos germinan y brotan. Si la patata presenta alguna zona verdosa o los ojuelos han germinado, hay que eliminar esas partes. Si la patata ya ha sido invadida por ojuelos o las zonas verdosas están muy extendidas, hay que descartarla completamente.

La solanina se mantiene inalterada incluso después de la cocción y de la digestión, con lo cual se almacena en el organismo actuando de manera que retira el calcio circulante produciendo calcificaciones que afectan a los huesos y a las articulaciones.

Siempre hay que consumir las patatas lo más frescas posible, desechando las que presenten zonas verdes y cuando sus ojuelos tengan principios de brotes.

En definitiva, las patatas pueden combinarse muy bien con sus hermanas las verduras y representan un magnifico y nutritivo alimento con el que saciarse plenamente, energizando y nutriendo el organismo.


 “Consume este almacén de nutrientes y energía y tu organismo te hablará”

 ¡Gracias, generosa patata!

 

 


 

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