LA SAL DEL HIMALAYA: "El recuerdo celular"

Procedente de los antiguos mares de la tierra y extraída de las profundidades de la montaña en la que ha sido celosamente guardada durante más de 250 millones de años, tenemos a disposición esta magnífica, completa y equilibrada sal rosada. Sus componentes minerales son muy similares a los celulares, por lo que el organismo la reconoce como algo propio. Ese recuerdo se halla en la memoria celular, que proviene del origen marino unicelular y que aflora en contacto con esta excelente sal.


 

VALOR NUTRITIVO Y PROPIEDADES

La sal del Himalaya está compuesta por 84 minerales puros y necesarios para el organismo, casi todos los que componen la tabla periódica. Gracias a los miles de años que ha estado fosilizada, es la más pura y equilibrada, y conserva el origen de un mar sin contaminar ni adulterar. El proceso de asimilación de esta sal se realiza sin ningún esfuerzo ni gasto energético por parte el organismo, ya que éste la reconoce como afín. Gracias a los minerales que contiene, la sal del Himalaya mantiene y favorece el equilibrio electrolítico de los líquidos internos. El equilibrio entre el sodio y el potasio carece de efectos alterantes de la presión arterial. También suministra una cantidad de minerales muy importantes, pero sin ser sustituta de los que aportan los alimentos.

 

USO Y OPCIONES DE LA SAL

La mejor forma de tomarla es la integral, tal como se encuentra en su estado natural, sin que haya sido procesada ni a la que se le hayan añadido complementos adicionales. La primera opción es la antigua sal del Himalaya y la segunda la sal integral procedente de secar el agua de mar sin ningún tratamiento. Pero, a nivel orgánico, la metabolización de esta última cuesta algo más que la del Himalaya y requiere de mayor gasto energético, debido a que actualmente los mares están más desequilibrados y contaminados.

La sal es un condimento y hay que tratarlo como tal; por lo que será saludable tomarla en pequeñas cantidades, sin abusar. Debido al sodio que contiene y para que sea saludable, hay que tomar unos 2g/día para un cuerpo de 70k. Esta cantidad se cubre con los alimentos que contienen pequeñas cantidades, además de la añadida para aliñarlos y cocinarlos. Pero este límite suele sobrepasarse ampliamente, ya que la sal es utilizada en infinidad de alimentos y productos elaborados, llegando a ingerirse incluso 20g al día, cantidad esta excesiva y saturante. El mineral que la sal contiene en mayor proporción es el sodio y, aunque esté equilibrado con el potasio, el organismo sólo lo necesita en pequeñas cantidades; en caso contrario, se producen desequilibrios y sobrecarga a nivel celular, descompensando el intercambio intra-extra celular y teniendo que ser eliminado del organismo.

 

LA SAL REFINADA O MANIPULADA

La sal refinada, la más extendida habitualmente, es en un 97,5% cloruro sódico y cloro, de ahí su gusto excesivamente salado. El resto son añadidos químicos como el yodo, antiapelmazantes como el hidróxido de aluminio e incluso otros componentes procedentes de los huesos molidos de animales. Este tipo de sal procede en un 90% del proceso industrial y está destinada a otro tipo de industria distinta de la alimentaria, aunque es derivada al uso alimentario y está completamente desnaturalizada y descompensada. En este proceso, se seca a 650ºC, produciéndose con esta elevada temperatura una alteración en su estructura química. Este tipo de sal refinada y tratada, se convierte para el organismo en un tóxico desestabilizante y saturador.

 Es la causante de numerosas afecciones y desarmonías como la presión arterial, el desequilibrio electrolítico de los líquidos internos y el desequilibrio de la bomba celular de sodio/potasio. Una correcta relación entre estos dos minerales es imprescindible para un buen funcionamiento del intercambio interno y externo que se produce en las células. Cuando se sobrepasa el límite de eliminación por los riñones, la sal se acumula y el organismo retiene agua para evitar el colapso; todo esto origina numerosos problemas de salud, ya que el organismo se descompensa.

Cuando se ingiere este tipo de sal, el organismo trata de eliminarla y para ello se sirve del agua almacenada en las células, rompiendo el equilibrio líquido en las mismas. Por cada gramo de cloruro sódico que el cuerpo no puede desechar, tiene que utilizar 23 gramos de su agua interna para neutralizarla.

El elevado consumo de sal refinada conlleva pérdida de calcio, cada gramo de sodio causa la pérdida de 20 a 40mg de calcio vía urinaria. Se estima que un 15% del sodio que se ingiere proviene del salero de la cocina y el resto de las comidas procesadas y complementos. En éstas también se usan sustitutos que son variaciones de sales y sustancias químicas muy tóxicas para el organismo.

Hay más de 40 fórmulas químicas que se utilizan para añadir sodio a los alimentos procesados y bebidas procesadas, y todas ellas son ciertamente tóxicas para el organismo. Otro desconocimiento sobre el uso de la sal en el procesamiento de los alimentos, es el alto contenido de sodio existente en el llamado jamón dulce, pues es tanta la cantidad que se le añade al elaborarlo como la sal que contiene el jamón salado.

 

LA SAL DEL HIMALAYA EN SU JUSTA MEDIDA

La sal auténtica o integral, tal como nos la ofrece la naturaleza, contiene unos 88 minerales de la tabla periódica, y el agua celular interna del organismo contiene ni más ni menos que las sales de esos mismos minerales.

La sal del Himalaya es completa y equilibrada, pero es un condimento y deberías tratarlo como tal, es decir, en su justa medida. Por el contrario, si abusas de ella te causará sobrecarga orgánica y funcional. En la dosis de los alimentos y condimentos está el equilibrio y su aporte saludable.

 

 “Tomando esta sal mineral en su justa medida, tus células recordarán su origen celular”

¡Gracias, Saludable Sal del Himalaya!

 

 

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